Escrito por: Rashid Al-Rasul
En un mundo acelerado y saturado de estímulos, nuestra energía vital es el recurso más preciado. Sin embargo, hay fuerzas silenciosas que la drenan, dejándonos exhaustos y desconectados de nuestro verdadero potencial.
La sabiduría de antiguas tradiciones nos enseña que la energía no se pierde, sino que se malgasta en aquello que no nos sirve. Hoy, recuperamos estos principios con un enfoque contemporáneo para que identifiques y expulses a los diez grandes ladrones de tu poder personal.

1. Las Personas que Siembran Caos
«Dime con quién andas y te diré quién eres» — reza el proverbio.
Las personas tóxicas no siempre llegan con malas intenciones, pero su costumbre de regurgitar quejas, dramas y juicios contamina tu mente como un veneno lento. ¿Permitirías que alguien echara basura en tu hogar? Tu espacio mental es sagrado. Aprende a distinguir entre quien comparte contigo y quien solo busca un tiradero emocional.
2. Deudas Pendientes: El Peso de lo Inacabado
El dinero es energía, y las deudas sin resolver —propias o ajenas— crean un estancamiento en tu flujo vital. Paga lo que debes y reclama lo tuyo, o libera la carga si es necesario. La abundancia llega cuando cortas los hilos de lo inconcluso.
3. Promesas Rotas: La Trampa de la Palabra Vacía
En muchas tradiciones ancestrales, la palabra es un pacto con el universo. Cada promesa incumplida es una fuga de integridad. Si no puedes cumplir, renegocia con honestidad. Y sobre todo: practica decir «no» cuando es «no». La libertad empieza con la verdad.
4. Tareas que te Roban el Alma
¿Cuánto tiempo dedicas a actividades que detestas? La productividad moderna nos ha convencido de sufrir en nombre del «deber», pero delegar o eliminar lo que no te alimenta es un acto de sabiduría. Tu energía es finita: inviértela en lo que te hace sentir vivo.
5. El Arte del Descanso y la Acción
Los antiguos conocían los ciclos: siembra, cosecha, reposo. Descansar no es pereza; es permitir que la tierra de tu espíritu se regenere. Pero cuando la vida te presenta una oportunidad, la indecisión también es un ladrón. Escucha tu intuición: ¿es hora de pausar o de avanzar?
6. El Desorden: El Enemigo Invisible
El caos externo refleja —y alimenta— el interno. Un espacio lleno de objetos olvidados es un altar a la estancación. Libera lo que ya no sirve. En muchas culturas, el acto de purgar lo viejo atrae nuevas bendiciones.
7. Salud Descuidada: Sabotear el Templo
Tu cuerpo es el vehículo de tu alma. Ignorar sus señales (dolor, fatiga, estrés) es como ignorar el aceite de un motor. ¿Realmente necesitas ese café extra o esa noche sin dormir? Honra tu salud con pequeños rituales: agua, movimiento, silencio.
8. Relaciones Tóxicas: El Costo de «Salvar» a Otros
El instinto de rescatar a quienes no piden ayuda es un disfraz del ego. No puedes cargar con el karma ajeno. Ya sea un familiar, amigo o pareja, establece límites. A veces, el amor más profundo es dejar que otros enfrenten sus propias tormentas.
9. Resistencia: La Batalla Perdida
Aceptar no es rendirse; es elegir no gastar fuerzas en lo inmodificable. ¿Qué situación estás forcejeando hoy? Como el bambú, aprende a doblarte sin romperte. La paz llega cuando sueltas la ilusión de control.
10. El Perdón: El Último Acto de Poder
Guardar rencor es como beber veneno esperando que el otro muera. Perdonar no es justificar, es liberarte. Las culturas ancestrales veían el perdón como una ceremonia de sanación: suelta la cadena que te ata al pasado.
Estos ladrones no se llevan solo tu tiempo; roban tu presencia, tu creatividad y tu conexión con lo divino. La invitación es a auditar tu vida con valentía. ¿Cuál de estos patrones está debilitándote hoy?
En H.H.I.D.D.A.Y.A.H, exploramos estas claves con profundidad mística y herramientas prácticas. Porque el despertar no es solo saber, sino actuar.
¿Estás listo para recuperar tu energía? 🔥
Escrito por: Rashid Al-Rasul
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